La ciencia sigue explorando cómo ciertos hábitos alimentarios pueden influir en el proceso de envejecimiento y en la prevención de enfermedades crónicas. Un informe reciente avalado por expertos en longevidad identifica cinco compuestos nutricionales que han mostrado resultados prometedores en distintos estudios, especialmente en modelos animales, aunque también hay datos iniciales alentadores en humanos.
1. Resveratrol, un aliado antioxidante en alimentos naturales
Este polifenol que se encuentra en uvas y frutos rojos ha sido uno de los nutrientes más estudiados por sus efectos antioxidantes, antiinflamatorios e inmunomoduladores. Aunque varios ensayos en animales muestran beneficios sobre marcadores asociados al envejecimiento, los resultados en humanos aún no permiten concluir que prolongue la vida.
2. Quercetina: flavonoide con potencial senolítico
La quercetina, presente en alimentos como cebollas, manzanas y brócoli, no solo actúa como antioxidante y antiinflamatorio, sino que también podría ayudar a eliminar células envejecidas. En estudios con animales mejoró la función física y la supervivencia, y en humanos se observó reducción de colesterol y de células senescentes en personas con diabetes.
3. Vitamina B3 y sus derivados para la energía celular
La vitamina B3 y compuestos relacionados —como el ribósido y el mononucleótido de nicotinamida— participan en la restauración de NAD+, una molécula clave para el metabolismo energético y la reparación del ADN. Investigaciones preliminares sugieren beneficios en presión arterial, metabolismo y composición corporal, aunque todavía se esperan estudios más amplios.
4. Vitamina D, esencial para huesos y defensas
Conocida por su papel en la salud ósea y el sistema inmunitario, la vitamina D también influye en procesos inflamatorios y oxidativos implicados en el envejecimiento. Aunque se obtiene de alimentos como pescados grasos y lácteos, la exposición al sol sigue siendo una fuente clave.
5. Glicina, un aminoácido con efectos positivos en metabolismo
La glicina, abundante en carnes y pescados, tiene propiedades antioxidantes e inmunomoduladoras. En combinación con N-acetil-cisteína ha mostrado, en animales, mejoras en la función cardiovascular, mitocondrial y la capacidad física, además de potenciales efectos sobre longevidad.
















